"El mundo puede cambiar, pero no va a cambiar solo" con estas palabras comenzó Rosaliano Riascos su conferencia por la lucha de los derechos humanos de los pueblos afrocolombianos en el instituto Bárbara de Braganza.
Fue uno de los doce líderes que lucho por conseguir que los derechos humanos se cumplieran, sin embargo, once de ellos murieron asesinados y Rosaliano Riascos fue el único líder que sobrevivió a la masacre que los militares realizaron contra el pueblo de desplazados de Colombia el día once de Mayo del años 2000. Amenazado de muerte y después de continuas batallas pacíficas por lograr los derechos que les fueron negados, Rosaliano salió de su país y se dirigió hacia España con la esperanza de conseguir una nueva vida, pero sin olvidar lo que atrás dejaba. "Mi voz va volando, mi sueño sigue entero, pues el que muere luchando, vive en cada compañero" esas fueron las palabras empleadas por este luchador y valiente hombre que jamás olvidará todo lo que vivió.
Rosaliano Riascos fue sacado de su vivienda el once de Mayo del año 2000 junto con los demás líderes de su lucha pacífica y los fusilaron a todos, sin embargo, Rosaliano Riascos sobrevivió. Corrió campo a través hasta llegar a una casa humilde, y lo único que pidió a los habitantes de la casa fue una simple camiseta para poder cubrir su cuerpo. Volvió a casa y allí fue donde realmente se percató de que tenía, necesitaba abrir los ojos a la gente desplazada y a los demás habitantes del mundo.
El día 12 de Diciembre de 2012 concedió su primera conferencia en Badajoz que lugar en el IES Bárbara de Braganza que sucedió a las 10,30 de la mañana, y por la tarde concedió otra conferencia a las 20,00 de la tarde en el aula de cultura de la Caja de Extremadura.
Rosaliano Riascos ha pedido a España que se le conceda la nacionalidad y a día de hoy sigue sin poder obtenerla, es el vicepresidente de la Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados (Afrodes), sigue luchando por los derechos humanos, intentando abrir los ojos de aquellas personas que viven en la ignorancia y sobre todo, sigue sin perder la esperanza de que pueda lograrlo.